Sobre nosotras

Softelle nació de una observación que se repetía en cada conversación con mujeres sobre las rozaduras: nadie en esta categoría decía las cosas claramente. Las marcas envolvían el tema en palabras como "moldear" y "afinar", como si el problema estuviera en la silueta y no en la mecánica. En el roce y la humedad. Algo que afecta a mujeres de cualquier talla y cualquier tipo de cuerpo.

Ese fue nuestro punto de partida. No buscábamos la forma de vender otro producto "para la comodidad". Buscábamos la respuesta a por qué ninguna de las soluciones existentes cumplía lo que prometía - y qué habría que cambiar para que realmente lo hiciera.

Nos llevó más tiempo del que pensábamos al principio. Varias versiones no pasaron nuestras propias pruebas antes de que estuviéramos listas para enseñar algo a nadie. No porque nos guste alargar el proceso. Habíamos visto cuántas veces las mujeres ya se habían decepcionado con la promesa de "esta vez sí que funciona", y no queríamos ser otra decepción más en el mismo cajón.

De ahí viene también el nombre y el enfoque: cero lenguaje sobre afinar la figura, cero sugerencias de que hay que "corregir" el problema cambiando el cuerpo. Lo tratamos como lo que es - una cuestión mecánica, que se resuelve de forma mecánica, sin moralizar de paso.

Llevamos Softelle nosotras mismas, día a día. No como un proyecto secundario, sino como una empresa que respaldamos y de la que respondemos personalmente cuando algo necesita arreglarse.

No prometemos una revolución. Prometemos un enfoque que desde el principio tomó este problema en serio - y una empresa que lo sigue tomando así.